Cada vez que termina una temporada turística en Alicante, mi despacho recibe la misma pregunta con distintos nombres propios: «Me han dado el finiquito, ¿está bien calculado?». Y con demasiada frecuencia la respuesta es que no. Soy Esther Sánchez Hellín, abogada laboralista colegiada nº 5795 del ICALI, con despacho en la calle Isabel La Católica 9 de Alicante y más de veinte años revisando finiquitos de todos los sectores.

En este artículo te explico qué debe incluir un finiquito, por qué conviene firmarlo «no conforme» cuando tienes dudas, en qué se diferencia de la indemnización y cómo reclamar las cantidades que te deban, con los plazos generales que no conviene agotar.

Qué es el finiquito y qué debe incluir

El finiquito es el documento que liquida las cantidades pendientes entre la empresa y tú cuando la relación laboral termina, sea por despido, fin de contrato, baja voluntaria o cualquier otra causa. No es un regalo ni un gesto de buena voluntad: es dinero que ya has ganado con tu trabajo. Con carácter general debe recoger:

  • Salario pendiente: los días trabajados del último mes que todavía no se habían abonado en nómina.
  • Vacaciones no disfrutadas: los días de vacaciones generados y no disfrutados se pagan al finalizar el contrato, y es uno de los conceptos que más veces desaparece del cálculo.
  • Pagas extraordinarias: la parte proporcional de las pagas extra devengadas y no cobradas, salvo que ya vinieran prorrateadas en nómina, algo que conviene comprobar en el propio recibo de salarios.
  • Horas y complementos: horas extraordinarias o complementarias pendientes, pluses de convenio, nocturnidad, festivos o comisiones ya devengadas.
  • Otros conceptos: según el caso, atrasos de convenio o cantidades reconocidas por la empresa y todavía no pagadas.

Mi consejo es sencillo: antes de dar por bueno un finiquito, compáralo con tus últimas nóminas, con tu convenio y con tu calendario real de trabajo. Los errores, casualmente, casi siempre favorecen a la empresa.

Firmar «no conforme»: dos palabras que valen mucho

Es probable que te pidan firmar el finiquito en el mismo momento en que te lo entregan, a veces con prisas y delante de un superior. Debes saber que firmar la recepción de un documento no equivale necesariamente a aceptar su contenido, pero una firma sin reservas puede utilizarse en tu contra como señal de conformidad, con lo que los juristas llamamos valor liberatorio.

La solución práctica es simple: junto a tu firma escribe «no conforme» y la fecha. Con ello dejas constancia de que recibes el documento pero no aceptas que las cuentas estén bien hechas, y conservas intacta tu posición para reclamar después. Si puedes, pide una copia; si te la niegan, hazle una fotografía con el móvil. Y si directamente te presionan para firmar una renuncia a futuras reclamaciones o un documento redactado como baja voluntaria, no firmes nada sin asesorarte antes. Nadie puede obligarte a firmar en el acto, por mucha urgencia que aparente tener el papel.

Finiquito e indemnización: no los confundas

Es una confusión constante y comprensible, porque a veces ambos conceptos aparecen en el mismo documento. El finiquito liquida lo ya devengado: salario, vacaciones y pagas pendientes. Se cobra siempre que termina el contrato, sea cual sea la causa, incluso si te marchas voluntariamente.

La indemnización, en cambio, compensa la pérdida del empleo y solo procede en determinados supuestos: con carácter general, 20 días de salario por año trabajado en el despido objetivo, 33 días por año si el despido se declara improcedente, o las cantidades previstas para la finalización de ciertos contratos temporales, siempre con topes y matices que dependen de cada caso y de posibles cambios normativos. Que te paguen el finiquito no significa que te hayan pagado la indemnización, y cobrar el finiquito no te impide, con carácter general, reclamar contra el despido si no estás de acuerdo con él. Identificar qué concepto es cada cifra del documento es de lo primero que hago cuando alguien me trae un finiquito al despacho.

Cómo reclamar las cantidades que te deben

Si la empresa no paga o paga menos de lo debido, la reclamación sigue un camino bastante claro. Primero, la reclamación amistosa: a veces un escrito bien planteado desbloquea el pago, porque la empresa sabe que el siguiente paso tiene coste. Segundo, la papeleta de conciliación ante el SMAC, que con carácter general es requisito previo a la vía judicial y donde muchas deudas se cobran mediante acuerdo. Y tercero, la demanda ante el juzgado de lo social si la conciliación fracasa.

Para preparar la reclamación necesitaremos tus nóminas, el contrato, el convenio colectivo aplicable y cualquier registro de jornada, cuadrante o mensaje que acredite lo realmente trabajado. Si la empresa es insolvente o ha desaparecido, existe la posibilidad de acudir al Fondo de Garantía Salarial, un organismo público que cubre determinadas deudas dentro de límites legales cuyo alcance conviene revisar en cada caso concreto. Reclamar no es un acto hostil: es simplemente exigir el salario que ya ganaste.

Los plazos para reclamar, con carácter general

Las deudas salariales no esperan para siempre. Con carácter general, las reclamaciones de cantidad prescriben al año, contado desde el momento en que cada cantidad pudo exigirse, aunque el cómputo tiene matices según el concepto reclamado. Esto significa que, si llevas tiempo sin cobrar horas extra o pluses, cada mes que pasa puedes estar perdiendo definitivamente las cantidades más antiguas.

Cuidado con no confundir este plazo con el del despido: si lo que discutes no es solo el dinero sino la propia extinción del contrato, el plazo es de 20 días hábiles con carácter general, muchísimo más corto. Y una advertencia práctica: las promesas verbales de pago no interrumpen nada por sí solas. Si la empresa te dice «el mes que viene te lo arreglo», el reloj sigue corriendo. La forma segura de conservar tus derechos es reclamar formalmente, y eso puede hacerse sin romper la relación laboral: reclamar cantidades estando en activo es perfectamente legal y la ley te protege frente a represalias por ejercer tus derechos.

Hostelería y servicios: lo que más veo en Alicante

Nuestra provincia vive en buena parte del turismo, la hostelería y los servicios, y eso se nota en los finiquitos que llegan a mi mesa. Algunos clásicos que se repiten cada temporada:

  • Fin de temporada sin papeles claros: contratos que terminan «de palabra», sin carta ni finiquito, dejando a la persona sin saber siquiera si ha sido despedida.
  • Horas extra invisibles: jornadas reales muy superiores a las del contrato que luego no aparecen ni en la nómina ni en el finiquito.
  • Vacaciones que se esfuman: temporadas enteras trabajadas sin un solo día de descanso que después nadie liquida al finalizar el contrato.
  • Contratos a tiempo parcial ficticios: media jornada en el papel y jornada completa en la realidad, con finiquitos calculados sobre el salario del contrato y no sobre el efectivamente trabajado.
  • Fijos discontinuos sin llamamiento: personas a las que no vuelven a llamar al inicio de la temporada y que desconocen que esa falta de llamamiento puede reclamarse como un despido, con sus plazos correspondientes.

En todos estos casos la clave es la prueba: cuadrantes, mensajes, fotografías de los horarios y testigos permiten reconstruir la realidad frente a lo que dice el papel.

En resumen

El finiquito es dinero tuyo: salario pendiente, vacaciones no disfrutadas y pagas extra que ya has ganado. Revísalo antes de firmar, escribe «no conforme» si tienes dudas y recuerda que, con carácter general, dispones de un año para reclamar cantidades y de solo 20 días hábiles si lo que discutes es un despido. Esta información es general y cada situación tiene matices que conviene valorar de forma personalizada.

Si trabajas en Alicante, en la hostelería o en cualquier otro sector, y sospechas que tu finiquito no está bien calculado, tráemelo. Puedes llamarme o escribirme por WhatsApp al 627 502 675 o acercarte a mi despacho de la calle Isabel La Católica 9 de Alicante. La primera consulta es sin compromiso: revisaremos juntos los números y te diré con claridad si hay algo que reclamar y cómo hacerlo.