Cuando alguien llama por primera vez a mi despacho, casi nunca atraviesa un buen momento. Un divorcio, un desacuerdo sobre la custodia de los hijos o una pensión que deja de pagarse remueven la vida entera, no solo su parte legal. Por eso el derecho de familia no se parece a ninguna otra rama del Derecho: aquí no hablamos de contratos ni de sociedades, hablamos de personas, de hijos y de emociones que pesan tanto como los papeles.
Soy Esther Sánchez Hellín, abogada del Ilustre Colegio de Abogados de Alicante (ICALI, colegiada nº 5795) y ejerzo desde 2002, con despacho en la calle Isabel La Católica 9 de Alicante. Tras más de veinte años acompañando a familias de toda la provincia, quiero explicarte qué hace exactamente un abogado de familia, qué asuntos puede resolver y en qué conviene fijarse para elegir al profesional adecuado.
¿Qué asuntos lleva un abogado de familia?
El derecho de familia regula las relaciones personales y económicas que nacen del matrimonio, de la pareja y de la filiación. En la práctica, un abogado de familia en Alicante se ocupa, con carácter general, de cuestiones como estas:
- Divorcios y separaciones: de mutuo acuerdo o contenciosos, con o sin hijos, incluida la liquidación del régimen económico matrimonial y el reparto de los bienes comunes.
- Custodia de los hijos: tanto la custodia monoparental como la compartida, así como su modificación cuando cambian las circunstancias familiares.
- Régimen de visitas: las estancias y comunicaciones con el progenitor que no convive a diario con los menores, y también el régimen de relación con los abuelos.
- Pensiones: la pensión de alimentos de los hijos y la pensión compensatoria entre cónyuges, su fijación, su reclamación en caso de impago y su modificación.
- Filiación: acciones de reclamación o de impugnación de la paternidad y los procedimientos vinculados a ellas.
- Incapacitaciones y medidas de apoyo: procedimientos dirigidos a proteger a quienes no pueden valerse por sí mismos, hoy enfocados hacia los apoyos a las personas con discapacidad.
- Parejas de hecho: rupturas de parejas no casadas con hijos en común o con patrimonio compartido.
A esta lista se suman las ejecuciones de sentencia, es decir, los procedimientos para exigir que se cumpla lo pactado o lo resuelto por el juzgado cuando la otra parte no lo respeta.
Divorcios y separaciones: mucho más que un trámite
El divorcio es el asunto más frecuente en cualquier despacho de familia. Con carácter general, cuando existe acuerdo entre los cónyuges el procedimiento resulta más rápido, más económico y, sobre todo, menos doloroso: se firma un convenio regulador que recoge la custodia, las visitas, las pensiones y el destino de la vivienda, y el juzgado lo aprueba siempre que no perjudique a los hijos.
Cuando el acuerdo no es posible, el divorcio se tramita por la vía contenciosa y es el juez quien decide todas las medidas. Mi consejo, después de tantos años, es intentar el pacto siempre que exista margen: los acuerdos se cumplen mejor que las sentencias impuestas y desgastan mucho menos a los hijos. Ahora bien, cuando la negociación no avanza o la otra parte plantea condiciones abusivas, acudir al juzgado con el caso bien preparado es la manera de defender tus derechos.
Custodia, visitas y pensiones: cuando hay hijos en común
Si hay menores, todo gira alrededor de una idea: el interés superior del menor. No se trata de qué progenitor «gana», sino de qué organización protege mejor la estabilidad de los hijos. La custodia puede ser monoparental, con un régimen de visitas para el otro progenitor, o compartida, una opción cada vez más habitual cuando ambos están implicados en la crianza, aunque su concesión siempre depende del caso.
Junto a la custodia se fijan la pensión de alimentos, que se calcula de forma orientativa según los ingresos de los progenitores y las necesidades de los hijos, y, cuando procede, la pensión compensatoria para el cónyuge al que la ruptura deja en peor situación económica. Son decisiones con un impacto enorme en el día a día de una familia, y por eso conviene plantearlas bien desde el principio.
Filiación, incapacitaciones y otros procedimientos
El trabajo de un abogado de familia no termina en el divorcio. Las acciones de filiación permiten reclamar o impugnar una paternidad, con efectos importantes en los apellidos, los alimentos y las herencias. Los procedimientos sobre la capacidad de las personas, las tradicionales incapacitaciones, se orientan hoy a establecer apoyos para quien no puede gestionar sus propios asuntos, algo muy frecuente cuando un familiar mayor sufre deterioro cognitivo.
También acompaño a parejas de hecho que se separan, a abuelos que desean mantener el contacto con sus nietos y a familias que necesitan autorización judicial para decisiones que afectan a un menor. Cada uno de estos asuntos tiene sus propios plazos y su propia estrategia, y por eso la especialización marca la diferencia.
Cómo elegir a un buen abogado de familia en Alicante
La oferta de despachos es amplia y no siempre resulta sencillo decidir. Estas son las claves que yo misma recomendaría mirar a un amigo que buscase abogado:
- Especialización real: el derecho de familia tiene normas, juzgados y práctica propios; quien lo trabaja a diario conoce los criterios que se aplican en cada momento.
- Experiencia contrastada: pregunta cuántos años lleva ejerciendo y qué tipo de asuntos lleva de forma habitual.
- Trato directo: que te atienda siempre la misma persona y que puedas comunicarte con ella sin intermediarios.
- Honorarios claros: un presupuesto por escrito antes de empezar evita sorpresas y genera confianza.
- Sinceridad: desconfía de quien te prometa un resultado concreto; en familia, ningún profesional serio puede hacerlo, porque la decisión final depende del caso y del juzgado.
- Colegiación: comprueba que está dado de alta en el colegio de abogados correspondiente, como el ICALI en Alicante.
Cómo trabajo: la importancia del trato cercano
Mi forma de trabajar es la misma desde 2002: escuchar primero. En la primera visita dedicamos el tiempo necesario a entender tu situación, tus prioridades y tus miedos. Después te explico, en un lenguaje claro y sin tecnicismos, las opciones reales que tienes, con sus ventajas y sus riesgos, para que decidas con toda la información delante.
Siempre que es posible intento la vía del acuerdo, porque protege a los hijos y ahorra tiempo y dinero. Si no lo es, preparo el procedimiento judicial con rigor y te acompaño en cada fase, desde la demanda hasta la ejecución de la sentencia. La comunicación conmigo es directa, por teléfono o WhatsApp en el 627 502 675, porque sé que las dudas no esperan a la próxima cita.
En un divorcio o en una disputa por la custodia no solo se decide una cuestión jurídica: se reorganiza una vida. Quien atraviesa ese proceso necesita información clara, pero también serenidad y una mano firme al lado. Escuchar sin juzgar, responder pronto y decir la verdad aunque no siempre sea lo que uno quiere oír: esa es la manera de ejercer que aprendí hace más de veinte años y la que sigo aplicando cada día con las familias de Alicante.
En resumen
Un abogado de familia se ocupa de los momentos más delicados de la vida de una persona: divorcios, custodia, visitas, pensiones, filiación o medidas de apoyo. Elegir bien significa buscar especialización, experiencia, honorarios claros y, sobre todo, un trato humano y directo que te permita entender cada paso del proceso.
Si estás atravesando una ruptura o cualquier otro asunto familiar en Alicante, estaré encantada de escucharte y de estudiar tu situación en una primera consulta sin compromiso. Puedes llamarme o escribirme por WhatsApp al 627 502 675, o visitarme en mi despacho de Isabel La Católica 9, en pleno centro de Alicante.