Pocas noticias alteran tanto como enterarte de que te han denunciado. Da igual cómo llegue: una llamada de la policía, una carta del juzgado o un comentario que luego se confirma. El corazón se acelera y la cabeza se llena de preguntas: ¿me van a detener?, ¿tengo que declarar?, ¿se lo cuento a alguien? Respira. Lo que hagas en los primeros días importa mucho, y casi todos los errores graves se cometen precisamente en esos días.
Soy Esther Sánchez Hellín, abogada colegiada nº 5795 del Ilustre Colegio de la Abogacía de Alicante (ICALI), con despacho en la calle Isabel La Católica 9 de Alicante y ejerciendo desde 2002. He acompañado a muchas personas en este trance y te aseguro que se atraviesa mejor con información y con una defensa preparada desde el principio. Esta es la guía que me gustaría que leyera cualquier persona que se pregunta: me han denunciado, ¿qué hacer ahora?
Mantén la calma: una denuncia no es una condena
Empecemos por lo esencial: que alguien te denuncie solo significa que ha puesto unos hechos en conocimiento de la policía o del juzgado. No significa que esos hechos sean ciertos, ni que vayas a ser condenado, ni siquiera que el procedimiento vaya a seguir adelante. Muchas denuncias se archivan tras las primeras diligencias, cuando el juzgado comprueba que los hechos no encajan en un delito o que no existen indicios suficientes.
Además, te ampara la presunción de inocencia, un derecho fundamental: no eres tú quien debe demostrar su inocencia, es la acusación quien debe probar los hechos. Esto no significa quedarse de brazos cruzados, porque la defensa hay que trabajarla desde el primer día, pero sí te da la medida real del momento: estás al principio de un camino con muchas salidas posibles, no al final.
No contactes con la persona que te ha denunciado
Es el impulso más humano que existe: llamar a quien te ha denunciado para pedir explicaciones, aclarar el malentendido o convencerle de que retire la denuncia. No lo hagas. Ni en persona, ni por teléfono, ni por WhatsApp, ni por redes sociales, ni a través de amigos o familiares que hagan de intermediarios.
Los motivos son muy concretos. Cualquier mensaje puede acabar en el expediente e interpretarse como presión o como reconocimiento de los hechos. Si existe o llega a dictarse una prohibición de comunicación o de aproximación, cualquier contacto la quebrantaría, con consecuencias serias. Y aun sin medidas en vigor, una insistencia mal entendida puede dar pie a nuevas denuncias. Además, en muchos casos la retirada de la denuncia no cierra el procedimiento, así que el supuesto beneficio ni siquiera existe. Todo lo que tengas que decir a esa persona debe pasar antes por tu abogada.
Tu derecho a no declarar sin abogado: úsalo
Si la policía te llama para tomarte declaración o te citan en el juzgado, recuerda esto: tienes derecho a no declarar, a no contestar alguna o todas las preguntas y a no declararte culpable, además del derecho a la asistencia de abogado. Son garantías que la ley reconoce, con carácter general, a cualquier persona investigada, y ejercerlas no te perjudica ni te hace parecer culpable: es exactamente lo que cualquier profesional serio te recomendará hasta conocer el contenido de la denuncia.
Declarar sin abogado y sin saber qué se te atribuye es jugar a ciegas: no conoces los hechos exactos, ni las pruebas, ni las implicaciones de cada matiz de tu relato. Una frase dicha con la mejor intención puede complicar la defensa durante meses. Mi consejo es siempre el mismo: identifícate, mantén la educación y comunica que declararás únicamente con la asistencia de tu abogada, cuando hayáis podido preparar la declaración con calma.
La citación como investigado, explicada en claro
Recibir una citación «en calidad de investigado» asusta, pero conviene entender qué significa. Investigado es la denominación actual de lo que antes se llamaba imputado: la persona a la que se atribuye participación en unos hechos que el juzgado está examinando. Aunque suene mal, declarar como investigado es ante todo una garantía: te permite conocer qué se te atribuye, acudir con abogado, guardar silencio y defenderte desde el primer momento. Es una posición más protegida que la del testigo, que está obligado a decir la verdad.
Ser citado como investigado no implica culpabilidad ni significa que vayas a ir a juicio: la instrucción sirve precisamente para decidir si hay motivos para continuar o para archivar. Eso sí: nunca ignores una citación. No comparecer sin causa justificada puede acarrear consecuencias, que pueden llegar hasta una orden de detención para asegurar tu presencia. Se acude siempre, con la declaración preparada y con tu defensa al lado.
Cómo preparamos tu declaración en el despacho
La declaración no se improvisa. Cuando alguien me trae una citación, trabajamos así:
- Acceso al expediente: como abogada de la defensa solicito conocer el contenido de las actuaciones, porque saber exactamente qué se investiga cambia por completo el planteamiento.
- Tu relato completo: me cuentas los hechos con total sinceridad, también lo que te incomoda. El secreto profesional lo protege todo, y las sorpresas en sede judicial son el peor enemigo de la defensa.
- Decisión estratégica: valoramos juntos si conviene declarar, guardar silencio o responder solo a las preguntas de la defensa. No hay recetas universales: depende del caso y del momento.
- Preparación de preguntas: repasamos las preguntas previsibles, los documentos y mensajes relevantes y la forma serena de explicar tu versión.
- Acompañamiento el día señalado: llegas sabiendo qué va a pasar, quién estará presente y cuál es tu papel. La incertidumbre se reduce muchísimo, y con ella los errores.
Errores frecuentes que empeoran el caso
Estos son los tropiezos que más he visto repetirse en mis años de ejercicio y que conviene grabarse a fuego:
- Contactar con el denunciante: ya lo hemos visto: es el error número uno y puede generar problemas penales añadidos.
- Declarar sin preparación: acudir sin abogado «para aclararlo todo» suele producir declaraciones contradictorias muy difíciles de corregir después.
- Destruir mensajes o documentos: borrar conversaciones o manipular posibles pruebas puede volverse en tu contra y agravar la situación. Consérvalo todo y entrégamelo a mí.
- Hablar del caso en redes o con terceros: los comentarios públicos y las confidencias llegan más lejos de lo que crees y pueden acabar incorporados al procedimiento.
- Ignorar la citación o los plazos: el procedimiento sigue su curso contigo o sin ti, y cada plazo perdido es una oportunidad de defensa que no vuelve.
- Esperar demasiado para buscar defensa: cuanto antes intervenga tu abogada, más margen hay para orientar bien el caso, incluso para trabajar un archivo temprano cuando procede.
En resumen
Si te han denunciado, tu hoja de ruta es clara: mantén la calma porque una denuncia no es una condena, no contactes con el denunciante bajo ningún concepto, no declares sin abogado, acude siempre a las citaciones y prepara tu declaración con tiempo. La presunción de inocencia te protege, pero la defensa se construye desde el primer día y los errores iniciales son los más caros. Ten en cuenta que esta guía es información general y que cada procedimiento tiene sus particularidades.
Si has recibido una denuncia o una citación en Alicante, no lo afrontes en soledad ni a ciegas. Llámame o escríbeme por WhatsApp al 627 502 675, o ven a mi despacho de la calle Isabel La Católica 9. La primera consulta es sin compromiso: estudiamos tu situación con calma, te explico qué significa exactamente tu citación y preparamos juntos los siguientes pasos.