Decidir divorciarse cuesta. A mi despacho de Alicante llegan cada semana personas que llevan meses, a veces años, dándole vueltas, y casi todas me hacen la misma pregunta: «¿y ahora por dónde empiezo?». La respuesta corta es: por ordenar tres cuestiones y por sentarte con una abogada que te explique el mapa completo antes de dar el primer paso.

Soy Esther Sánchez Hellín, abogada de divorcios en Alicante, colegiada nº 5795 del Ilustre Colegio de la Abogacía de Alicante (ICALI), con despacho en la calle Isabel La Católica 9 y ejerciendo desde 2002. En esta guía te cuento cómo trabajo la primera etapa del divorcio: qué conviene decidir antes de empezar, qué documentación necesito en la primera cita, cómo se diseña la estrategia y qué errores emocionales conviene esquivar desde el primer día.

Qué decidir antes de empezar: hijos, vivienda y economía

No necesitas venir con todas las respuestas, pero ayuda mucho que empieces a reflexionar sobre las tres grandes cuestiones que todo divorcio debe resolver:

  • Los hijos: cómo imaginas su día a día tras la ruptura: con quién vivirán, cómo se repartirán las semanas, los fines de semana y las vacaciones, y cómo os comunicaréis entre vosotros como padres. La custodia compartida y la individual son fórmulas distintas que valoraremos según vuestro caso.
  • La vivienda: si es de alquiler, común o privativa, si queda hipoteca pendiente y quién podría permanecer en ella, con carácter general en función de la custodia y de las circunstancias de cada uno.
  • La economía: qué ingresos y gastos tenéis, qué deudas compartís, cómo se calcularía una pensión de alimentos para los hijos y si alguna de las partes podría necesitar una pensión compensatoria.

No te preocupes si alguna respuesta te baila: para eso está precisamente la primera etapa. Pero llegar con estas cuestiones pensadas acelera todo lo demás y te da una sensación de control que, en un momento así, se agradece muchísimo.

La documentación para la primera cita con tu abogada

La primera consulta es sobre todo una conversación, pero los papeles ayudan a aterrizarla. Si puedes, trae contigo:

  • Documentación personal: DNI, libro de familia o certificados de nacimiento de los hijos y certificado de matrimonio, si lo tienes a mano.
  • Documentación económica: últimas nóminas o, si eres autónomo, una referencia de tus ingresos, además de la declaración de la renta y algún extracto bancario orientativo.
  • Documentación de la vivienda: escritura o contrato de alquiler y último recibo de la hipoteca, si existe.
  • Gastos de los hijos: colegio, comedor, actividades extraescolares y salud. Una lista aproximada basta para empezar a trabajar.
  • Acuerdos previos: si firmasteis capitulaciones matrimoniales o tenéis pactos por escrito, tráelos, porque condicionan el planteamiento del caso.

¿Que no tienes nada de esto ordenado? Ven igualmente. He empezado muchos divorcios con una simple conversación, y los documentos han ido llegando después. Lo importante es dar el primer paso con información fiable.

Cómo se plantea la estrategia: el acuerdo primero, cuando es posible

Mi forma de trabajar es clara: si existe margen para el acuerdo, lo exploramos antes de pensar en pleitos. Un divorcio de mutuo acuerdo, articulado en un buen convenio regulador, suele ser con carácter general más rápido, más económico y mucho menos desgastante, sobre todo cuando hay hijos. Además, lo pactado se cumple mejor que lo impuesto, porque nadie siente que ha perdido.

Ahora bien, buscar el acuerdo no significa ceder en todo ni firmar cualquier cosa por agotamiento. Negociar bien exige conocer tus derechos, tener claros tus mínimos y saber cuándo levantarse de la mesa. Y hay situaciones en las que la vía amistosa no es realista o directamente no procede: posturas irreconciliables, ocultación de ingresos o contextos de violencia. En esos casos te lo diré con franqueza y prepararemos la vía contenciosa con el mismo rigor.

Mutuo acuerdo o contencioso: qué cambia para ti en la práctica

En el divorcio de mutuo acuerdo, ambos cónyuges presentan una demanda conjunta acompañada de un convenio regulador que recoge todas las medidas: custodia, visitas, pensiones, uso de la vivienda y reparto de cargas. El juzgado comprueba que lo pactado respeta la ley y no perjudica a los hijos y, con carácter general, el proceso se resuelve en un tiempo razonablemente breve.

En el contencioso, cada parte defiende su posición y decide el juez tras un juicio. Es la vía adecuada cuando no hay acuerdo posible, pero conviene saber que suele alargarse más, costar más dinero y dejar más cicatrices. Por eso, incluso dentro de un procedimiento contencioso, sigo atenta a cualquier ventana de negociación: no es raro que un caso que empieza en guerra termine en un acuerdo razonable a mitad de camino.

Errores emocionales frecuentes y cómo evitarlos

El divorcio es un proceso jurídico que se juega, muchas veces, en el terreno emocional. Estos son los errores que más veo y que más caros se pagan:

  • Negociar en caliente: contestar un mensaje hiriente a medianoche o acudir a una conversación decisiva justo después de una discusión. Las decisiones importantes se toman con la cabeza fría y, si hace falta, se consultan antes conmigo.
  • Usar a los hijos como mensajeros: además del daño que les causa, deteriora tu posición, porque los juzgados valoran al progenitor que protege a los niños del conflicto.
  • Ocultar información a tu abogada: si escondes una deuda, unos ingresos o un problema, la estrategia nace coja. Todo lo que me cuentes queda amparado por el secreto profesional.
  • Tomar decisiones precipitadas con la vivienda: marcharte de casa o dejar de pagar gastos comunes sin una mínima planificación puede complicar tu posición. Consúltalo antes.
  • Compararte con otros divorcios: el de tu compañero de trabajo no es el tuyo. Cada familia tiene números, hijos e historias distintas, y las comparaciones solo generan expectativas falsas.

Mi papel también consiste en esto: frenar decisiones impulsivas, ponerles contexto jurídico y ayudarte a mirar a medio plazo cuando el presente aprieta.

Una comunicación clara durante todo el proceso

Si algo he aprendido desde 2002 es que la incertidumbre desgasta más que los propios trámites. Por eso asumo contigo unos compromisos de comunicación: te explico cada paso antes de darlo, te traduzco los escritos importantes a lenguaje llano, te doy plazos orientativos realistas y te cuento las novedades en cuanto se producen, también cuando no son buenas noticias.

A cambio te pido lo mismo: sinceridad completa, avisarme de cualquier cambio relevante en tu situación y preguntarme todas las dudas, por pequeñas que parezcan. Para eso tienes mi teléfono y mi WhatsApp, el 627 502 675. Un divorcio bien comunicado no es solo más llevadero: se defiende mejor, porque las decisiones se toman a tiempo y con toda la información encima de la mesa.

En resumen

La primera etapa del divorcio se juega en tres tableros: hijos, vivienda y economía. Llegar a la primera cita con esas cuestiones pensadas y algo de documentación, apostar por el acuerdo cuando es posible y esquivar los errores emocionales típicos marca la diferencia entre un proceso ordenado y una batalla agotadora. Ten presente que esta guía es información general y que tu caso concreto merece un estudio propio.

Si estás pensando en divorciarte en Alicante o ya has tomado la decisión, estaré encantada de escucharte. Llámame o escríbeme por WhatsApp al 627 502 675, o ven a verme a la calle Isabel La Católica 9. La primera consulta es sin compromiso: analizamos tu situación, te explico las opciones con claridad y decides tú cómo y cuándo dar el siguiente paso.