Cuando alguien busca un abogado penalista en Alicante casi nunca lo hace en un buen momento. Suele ser después de una detención, de una citación del juzgado o de una denuncia que ha puesto su vida del revés. Lo sé porque llevo más de veinte años atendiendo esas llamadas, algunas de madrugada, y porque he visto de cerca el miedo y la confusión de quien se enfrenta por primera vez a un proceso penal.

Soy Esther Sánchez Hellín, abogada del Ilustre Colegio de la Abogacía de Alicante (colegiada nº 5795) y ejerzo desde 2002 desde mi despacho de la calle Isabel La Católica 9, en pleno centro de la ciudad. En este artículo quiero explicarte, con un lenguaje claro, qué hace exactamente un penalista, cómo se desarrolla el procedimiento penal y por qué la primera llamada a tu abogado puede condicionar todo lo que viene después.

¿Qué hace exactamente un abogado penalista?

El derecho penal es la rama que determina qué conductas son delito y qué consecuencias pueden acarrear: desde una multa o unos trabajos en beneficio de la comunidad hasta la privación de derechos o la prisión. Un abogado penalista es el profesional que te acompaña cuando esa maquinaria se pone en marcha, tanto si eres la persona investigada como si has sido víctima de un delito.

Mi trabajo no consiste solo en intervenir en un juicio. Consiste en estudiar el atestado y las diligencias, detectar defectos en la investigación, preparar declaraciones, proponer pruebas, negociar cuando conviene y recurrir cuando es necesario. Y, sobre todo, consiste en que entiendas en cada momento qué está pasando y qué opciones reales tienes, porque decidir a ciegas es lo peor que puede ocurrir en un asunto penal.

Defensa y acusación particular: las dos caras del proceso

Aunque solemos asociar al penalista con la defensa del acusado, en realidad trabajamos en posiciones distintas según quién nos necesite.

  • Defensa penal: asisto a personas investigadas o acusadas desde la primera declaración en comisaría o en el juzgado hasta la sentencia y los recursos. La presunción de inocencia y el derecho de defensa amparan a cualquier persona, sea cual sea la acusación, y mi función es que se respeten de verdad.
  • Acusación particular: represento a víctimas y perjudicados que quieren ser parte activa del procedimiento, proponer pruebas, intervenir en las declaraciones y reclamar la responsabilidad civil derivada del delito.
  • Asistencia al detenido: acudo a dependencias policiales cuando hay una detención, para garantizar que la declaración se presta con todas las garantías y que se respetan los derechos de la persona detenida.
  • Asesoramiento preventivo: a veces la mejor intervención es la que evita el problema, valorando los riesgos penales de una situación antes de declarar, firmar o denunciar.

Asumo ambas posiciones con el mismo rigor. Conocer bien cómo trabaja quien acusa me ayuda a defender mejor, y conocer los resortes de la defensa me permite construir acusaciones más sólidas.

Las fases del procedimiento penal, explicadas en claro

El proceso penal impone respeto porque se percibe como un laberinto. En realidad, con carácter general, sigue un recorrido bastante reconocible que conviene tener claro desde el principio.

  • Detención y primeras diligencias: si hay detención, la policía elabora un atestado y la persona detenida tiene derecho a guardar silencio, a no declarar contra sí misma y a ser asistida por un abogado desde el primer momento.
  • Instrucción: es la fase de investigación, dirigida por el juzgado. Se practican declaraciones, periciales y otras diligencias para decidir si existen indicios suficientes para juzgar a alguien o si procede el archivo de la causa.
  • Fase intermedia y juicio oral: si el asunto sigue adelante, acusaciones y defensa presentan sus escritos, se delimita qué se va a juzgar y se celebra la vista, donde se practica la prueba y cada parte expone sus conclusiones.
  • Sentencia y recursos: la resolución no siempre es el final del camino, porque puede recurrirse ante un tribunal superior. Los plazos para recurrir son breves y dejarlos pasar suele ser irreversible.

Cada fase tiene sus tiempos y sus oportunidades. Lo que se hace o se deja de hacer durante la instrucción, por ejemplo, condiciona de forma decisiva el juicio posterior.

Por qué llamar a tu abogado desde el primer momento

Si solo te llevas una idea de este artículo, que sea esta: llama antes de declarar. La primera declaración, en comisaría o ante el juez, marca el terreno de juego de todo el procedimiento. Lo que se dice en ese momento queda documentado y es muy difícil de matizar meses después.

Con una abogada de confianza a tu lado desde el principio puedes decidir con calma si declarar o acogerte a tu derecho a guardar silencio, entender de qué se te acusa exactamente y evitar errores tan humanos como intentar «explicarlo todo» sin conocer el contenido del atestado. Ese acompañamiento temprano también importa si eres víctima: una denuncia bien planteada, con los documentos y datos adecuados, facilita la investigación y reduce el riesgo de un archivo prematuro.

Por eso atiendo el teléfono y el WhatsApp 627 502 675 también fuera del horario de despacho cuando hay una urgencia real. Las detenciones no esperan a que abra la oficina, y en esas primeras horas se toman decisiones que después pesan mucho.

Cómo trabajo los asuntos penales en mi despacho de Alicante

Cada asunto penal es distinto, pero mi método se apoya siempre en los mismos pilares.

  • Estudio completo del caso: leo el atestado y la causa entera, no un resumen. Los detalles pequeños son los que complican o encarrilan un procedimiento.
  • Información honesta: te explico el escenario realista, con sus riesgos y sus alternativas, sin crear falsas expectativas. Ningún abogado serio puede garantizar un resultado, y conviene desconfiar de quien lo prometa.
  • Estrategia a medida: hay casos que se defienden con prueba, otros en los que conviene valorar una conformidad y otros que exigen llegar a juicio. La decisión la tomamos juntos, con toda la información sobre la mesa.
  • Trato directo: tu asunto lo llevo yo personalmente. Sabes quién es tu abogada, hablas conmigo y conoces el estado del procedimiento en todo momento.
  • Conocimiento del terreno: ejercer desde 2002 en Alicante me permite conocer el funcionamiento práctico de sus juzgados y moverme con agilidad cuando los plazos aprietan.

Errores frecuentes que conviene evitar

Hay patrones que veo repetirse desde hace años y que, con un buen asesoramiento a tiempo, se pueden esquivar.

  • Declarar sin preparación: acudir a una citación «a ver qué me preguntan» es arriesgado. Toda declaración se prepara, incluso cuando la decisión final sea guardar silencio.
  • Esperar demasiado: dejar pasar semanas desde la citación reduce el margen para reunir pruebas y construir una estrategia sólida.
  • Firmar sin entender: ni en sede policial ni en el juzgado se debe firmar nada que no se haya comprendido y revisado con calma.
  • Fiarse de consejos genéricos: lo que le funcionó a un conocido o lo que dice un foro de internet puede ser justo lo contrario de lo que tu caso necesita.

En resumen

Un abogado penalista en Alicante es la persona que te acompaña cuando más te juegas, tanto si te investigan como si has sufrido un delito. Conocer las fases del procedimiento, actuar desde el primer minuto y contar con una estrategia clara no garantiza ningún resultado concreto, pero sí garantiza algo esencial: que tus derechos se defienden con seriedad y sin improvisación.

Si necesitas orientación, puedes contarme tu caso en una consulta sin compromiso. Me encontrarás en la calle Isabel La Católica 9 de Alicante y en el teléfono y WhatsApp 627 502 675. Estudiaré tu situación con honestidad y te diré con claridad qué opciones tienes.